martes, enero 27, 2009

El estado de ánimo y la economía

 Mi economía no es un estado de ánimo sino más bien es el ánimo que me queda tras ver los números de mi cuenta corriente. Los pagos de mis clientes se empiezan a aplazar en el tiempo sine die, mis facturas llegan a su límite de pago, la nevera se vacía, mis botas piden a gritos ser sustituidas por otras, la ropa que me viste empieza a estar tan pasada de moda que no la querría vender ninguna tienda de segunda mano. Ésa es mi realidad y la de muchos otros ciudadanos españoles. Parece que no es la del señor Zapatero.
 
 La realidad del señor Zapatero es una crisis del estado de ánimo, de comentarle a la esposa en la intimidad que penita que haya paro. Así piensa nuestro presidente en los desempleados. Piensa en sus estados de ánimo. Hace como el que va al entierro a dar el pésame a la viuda del muerto y después se va de farra con los amigos. El del pésame a la viuda seguro que también piensa en el estado de ánimo de la mujer que se ha quedado sin marido.

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