En un país de cerveza y pandereta como el nuestro, no se dan primeras páginas en las noticias al drama del ingreso mínimo vital. Digo drama porque es un drama que personas muy humildes se vean obligadas a afrontar devoluciones de miles de euros a la Seguridad social. Han pasado de pobres a paupérrimos, a la pobreza de la deuda, del agobio, de la vergüenza también porque una persona que nunca debió nada a nadie se siente, seguramente, tremendamente avergonzada cuando le llegan cartas y más cartas amenazantes de una administración pública.
O pagas o pagas. No hay alternativa. El Estado es el Leviatán, ese monstruo que tan bien describió Thomas Hobbes. El Estado asusta y, tal vez por el miedo que da su poder sancionador, hay muchas personas que no se defienden de las injusticias que sufren por parte de las altas instancias. Los medios de comunicación tampoco defienden a nadie necesitado de ayuda. Se callan y acallan las noticias que no gustan a las administraciones que les dan pingues beneficios con su publicidad institucional.
Así tenemos casos de devoluciones de cantidades cobradas por Ingreso Mínimo Vital por recibir una mínima herencia de unos padres, por pasar un poquito los límites por un trabajo a media jornada, por haberse equivocado la Seguridad Social... Sí, amigos y amigas, si la Seguridad social se equivoca, también hay que devolver la pasta. La pela es la pela.
Animamos a los perjudicados y perjudicadas por el Ingreso Mínimo Vital a reclamar. Inunden la Seguridad social de reclamaciones. Vayan allí con un papel diciendo "yo protesto" y métanselo por registro. Seamos un Pueblo que no calla, que protesta, que se indigna y lo dice, que se atreve a protestar por escrito que es como hay que protestar en esta vida: diciendo que eres tú y que protestas.
No seamos cobardes. Tengamos valor. Porque si yo puedo, tú puedes y si tú puedes, yo puedo. La Naturaleza nos ha dado una boca para gritar nuestras protestas y unos pies para patalear. Veréis como nos hacen caso. Veréis como podemos parar entre todos injusticias como este puñetero Ingreso Mínimo Vital que hay que devolver como si la gente le hubiera robado la cartera al presidente del Gobierno.
ECONOMISTA