martes, enero 11, 2011

O dopado o muerto

Alberto León puso fin a su vida porque es duro ser descubierto en una trampa y peor que se enteren que tu carrera deportiva ha sido una trampa. Has engañado para ganar. Todo por la victoria. Todo por las medallas. Todo por unos minutos en el telediario de la gloria de los campeones. Cuando te caes, la vida no significa nada porque ha perdido su significado: ser un campeón.
 
La alternativa hubiera sido empezar otra vida de cero o reírse del mundo porque te has hechos unos ahorros a base de meterte velocidad en vena. ¿Qué importa? España es el país de la picaresca. Pues bien, seamos pícaros. No es una vergüenza doparse, la vergüenza es llegar siempre el último en una carrera o no destacar en el pelotón de los  del montón.
 
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