martes, agosto 03, 2010

Primero los animales, sobre todo los toros

 La sociedad cuando se vuelve opulenta, como nos ha sucedido en estas tierras patrias, pierde el oresmus. De repente salen grupos que defienden los derechos de los animales y se olvidan de los derechos de las personas. Primero los animales. Pobrecitos. Que no sufran, que no se les maltrate, que se los cuide.
 
 Los animalistas del no al toreo están estos días de enhorabuena porque han logrado prohibir las corridas de toros en Cataluña gracias a los nacionalistas que defienden los toros embolados y otras prácticas igual de crueles, pero menos conocidas que la llamada fiesta nacional. Por algo se empieza. Ya se ocuparán más tarde de los toros embolados, de la cabra que tiran en no sé que sitio de un campanario, de las peleas de gallos en Canarias y, una vez conseguido el respeto absoluto para los animales vivos, seguro que consiguen que no los maten. Todos seremos vegetarianos. Los animales morirán de muerte natural y será una escena cotidiana que por nuestras calles se paseen gallinas viejas, vacas casi sagradas, toros sin torear, capones que han sido indultados de la cena de Nochebuena,... En los mares los peces ya pueden ir afilando sus dientecillos para comerse unos a otros porque nosotros, los humanos, los respetaremos hasta la muerte digna del fin de sus días.
 
 Yo ya voy a empezar a alimentarme únicamente de ensaladas. Quiero ir acostumbrándome para tener el paladar entrenado cuando llegue la prohibición de comer carne. Los animales deben morir de muerte natural; igual que las personas. Es una pena que no podamos vivir del aire para que la lechuga que he comprado esta mañana pudiera haberse secado en un campo cuando Dios fijara su hora.

Viene la República catalana

Cataluña se independiza el 1 de octubre si no lo impiden las urnas. El Estado Español ya sabemos que intentará impedirlo, de momento, con ...