jueves, mayo 30, 2013

La actividad económica española: No habrá pensiones sin expectativas económicas favorables

 
Las pensiones se acaban. Ese podría ser el titular que ningún periódico se atrevería a dar hoy en día ni en su portada ni en páginas interiores para no alarmar el personal. ¿Quién le dice al españolito de a pie que para nada le servirá estar cotizando porque el día de mañana no se beneficiará de esas cotizaciones que se supone que le garantizan el derecho a una prestación de jubilación?
 
Y así será. Sólo tenemos que mirar a nuestros padres para ver que no cobraremos ninguna pensión. Con 67 años hay muchas personas fuera de juego por temas de salud. Con setenta años, la edad a la que fijarán unas pensiones que quieren imponernos con tendencia a la baja en su importe a fecha de hoy, muchos habremos muerto o estaremos padeciendo alguna demencia tipo alzheimer que nos condenará a la reclusión en una residencia de la tercera edad que no podremos pagar con nuestras míseras pensiones. Menos mal que entonces seguramente ya estará aprobada la eutanasia. Mejor morir que vivir sufriendo en la miseria.
 
Llegan los peores tiempos, la situación económica que nadie se había imaginado. No viviremos mejor que nuestros padres. Viviremos peor de lo que nuestros abuelos vivieron antes y después de la Guerra Civil. Trabajaremos por un plato de sopa, pagaremos alquiler toda la vida, algunos o muchos, no lo sé, se atreverán a embarcarse en hipotecas que dejarán en herencia a sus hijos, seguiremos endeudándonos para bautizar al niño o para ir de vacaciones una semana corta a un sitio de playa y, tal vez, todavía no hayamos comprendido que somos pobres porque los medios de comunicación nos seguirán endulzando los oídos hablando de clase media. ¿Qué clase media? ¿La clase trabajadora con contratos basura? Recibir un humilde salario no te convierte en clase media.
 
De momento nos están haciendo creer los señores de la derecha europea que España gasta mucho en pensiones. Más gastan ellos. Por ejemplo, Finlandia destina el 12% de su PIB a pensiones, más que el 10,1% que destinamos nosotros, según datos del informe de Prespectiva Económica de la OCDE.
 
No hay que reformar las pensiones para recortarlas, más bien para subirlas. Si somos europeos todos, yo quiero ser como los italianos que pueden cobrar una pensión sin tope máximo o varias pensiones a la vez sin problemas de incompatibilidades. Quiero que mi país destine tanto gasto público a la tercera edad como lo hace por ejemplo Francia, donde se gastan un 15,3% de su PIB en sus mayores frente a los sólo 10,1% que nos gastamos nosotros.
 
La crisis económica que estamos padeciendo no se soluciona recortando pensiones ni con las políticas de austericidio impuestas por la Alemania que años atrás invertía sus capitales en el sur de Europa. La reducción de las pensiones apenas tendrá incidencia en el déficit estructural español. La solución pasa por generar empleo, por conseguir nuevos cotizantes que puedan financiar con sus cotizaciones las pensiones de hoy. Y el empleo no se genera con austeridad y mucho menos con pesimismo. Necesitamos una política económica que nos ilusione a todos porque no hay prosperidad económica sin expectativas favorables.
 
Mientras las expectativas económicas no sean positivas iremos hacia un país sin pensiones en el futuro porque los trabajadores de hoy nos preguntaremos si merece la pena cotizar cuando sólo nos prometen unas pensiones muy mínimas a cobrar muy a largo plazo, con setenta años, y a largo plazo, como decía Keynes, todos estaremos muertos.
 
 
XIADA
 
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ARTÍCULO ENVIADO AL XIX PREMIO DE PERIODISMO ACCENTURE SOBRE ECONOMÍA, INNOVACIÓN Y TECNOLOGÍA
 

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