El dinero casi todo lo puede. En Justicia todo lo puede el vil metal. Lo vemos en el caso Julio Iglesias. La demanda de las mujeres que denunciaron al cantante español más internacional ha quedado en papel archivado. La señora Fiscala dice que la Audiencia Nacional no es competente, tras leer los argumentos del abogado Choclán Montalvo. Julio vive fuera de España y el delito se cometió fuera de nuestras fronteras.
Ahora saldrán a la palestra de las redes sociales personas a favor y en contra de la resolución judicial. Están a favor los que se sientan en el banco de la derecha y están en contra los que ponen sus posaderas en el asiento de la izquierda. Lo de siempre. España se divide en dos bandos.
Pero lo cierto es que el cantante Julio Iglesias ya ha sido condenado por la opinión pública. Han bastado unos vídeos de besos forzados a unas cuantas presentadoras de televisión para ver que aquellos besos no procedían. Julio babeaba a presentadoras, actrices, bailarinas y a cualquier chica que llamaba guapa y que consideraba merecedora de sus babas.
La Justicia española vuelve a defraudarnos a las mujeres. Es una justicia patriarcal y machistas. Es una justicia de derechas, partidaria. Es una justicia de la que nos avergonzamos muchas mujeres. Es una justicia antidemocrática. Es una justicia que no nos merecemos. Es una justicia que nos avergüenza.
Pobres mujeres esclavas. Pobres mujeres acosadas. Pobres mujeres violadas. Pobres mujeres insultadas. Pobres mujeres vejadas. Pobres mujeres maltratadas.
Pobres.
Y todas somos pobres mujeres.
Hasta es una pobre mujer esa estatua que dicen que es Diosa y lleva los ojos vendados y una balanza en la mano.
Ah... la fiscal que archiva el caso Julio Iglesias es mujer. Se llama Marta Durántez Gil.
Sin comentarios.
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