viernes, junio 15, 2007

España 30 años después

Hasta en la celebración del 30 aniversario de las primeras elecciones democráticas los políticos no supieron mantener las formas. No me refiero a los presentes en el acto de las Cortes sino a los ausentes. ¿Dónde estaban los ex Presidentes Aznar y González? ¿Qué tenían que hacer más importante que ocupar su sitio en la ceremonia? Adorar el becerro de oro.

Eso es a lo que se dedican los políticos de este país cuando dejan su "sacrificado" trabajo por todos nosotros: a forrarse. Entran en la política de pobrecillos y salen con hambre de dólares. El señor González intenta hacerse un dinero para la vejez del bracete del señor Slim viajando desde México hasta donde le mande el jefe don Carlos, y el señor Aznar anda entre las clases que les da a los niños de papá en Georgetown y los dineros que quita arrimándose a todo poderoso empresario que encuentra a la sombra de Mr Bush y compañía.

De don Felipe casi no hay motivo para extrañarse, porque desde que dejo la Moncloa no da mucho la lata en la cosa política, pero don José María marchó sin abandonar los discursos. ¿Y dónde estaba el hombre que presume de España, de nación, de patria y del artículo segundo de la Constitución? Dicen que haciendo dineros en Londres. Debe ser que a España se la quiere para que nos haga Presidente, nos hagamos famosos internacionalmente, nos suba el caché de las conferencias sobre el terrorismo y acabemos viviendo a los grande, como nunca hubiéramos vivido si quedaramos en inspectores de Hacienda o tuvieramos la decencia ética de volver al trabajo anterior a la carrera política.

El señor Rajoy debería tener en cuenta esta sonada ausencia del Presidente de honor del PP. Debería empezar a plantearse que un señor que le hace un feo a la nación que dice defender, no merece que se le preste el micrófono de los mítines del partido ni se le den puestos de honor en una formación política que se nos presenta a los electores como defensora de la unidad de España.

Los chicos de la turismofobia

Bienvenido, Mr Marshall decía el título de una archiconocida película del cine español. Eran otros tiempos. Unos tiempos en los que ...