lunes, marzo 12, 2007

Mucha manifestación, poco discurso

La manifestación del PP ha sido exitosa, pero no se puede decir lo mismo del discurso del señor Rajoy.

Don Mariano amansó a las masas con un discurso que evitaba aplausos y soltaba palabras dulces sin ambición. Se supone que este hombre aspira a llegar a la Móncloa en las próximas elecciones generales. Oyendolo el pasado sábado, parecía que oías a un aspirante derrotado por la maldición del imposible.

Un año escaso le queda al señor Rajoy para animarse y levantar el tono con más contundencia. Con el tono del discurso de la manifestación no se ganan las elecciones. Se pierden.

El público quiere escuchar a un líder ilusionado con el futuro, no derrotado por la escalada al poder que se le antoja imposible. Don Mariano ni una sola vez dijo ante sus simpatizantes lo que haría él en primera persona cuando llegara a la Móncloa; se limitó a decir lo que hace mal el Gobierno. Apuraba el discurso cada vez que escuchaba un "Zapatero dimisión", se le veía prisa por mandar al personal a casa y, lo mando diciendo que contaran lo que habían visto allí. Me recordó a Cristo (perdonen el pecado). Yo no estaba en la manifestación, pero sólo pensar que si estuviera, tenía que llegar a mi casa diciendo que había visto muchas banderas, muchos gritos contra ZP, muchos ojos emocionados cuando sonaban las notas del himno nacional,... me sabía a poco aún siendo muchísimo. No había resultado, es decir, líder. Don Mariano, en vez de ilusionar a su mercado de votos objetivo, le decía "silencio, seamos buenos" con aquel tono de misa de las doce que le debió costar sus buenas horas de ensayo ante el espejo.

En resumen, la manifestación del PP quedó en mucha manifestación, poco discurso y, en consecuencia, líder decepcionante.

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