martes, mayo 29, 2007

La resaca de las municipales

Estas últimas elecciones municipales no han dejado grandes disgustos entre el personal, si exceptuamos Madrid ayuntamiento y Madrid Comunidad Autónoma, donde aparecen dos claros perdedores que no pueden tapar la derrota. Todos están contentos. En el PP porque ganaron en número de votos y en el PSOE porque tienen más concejales que nunca. Hasta los nacionalistas están contentos por los pactos que se avecinan. ¿Y qué decir de los batasunos de ANV? Esos aplauden con las orejas gracias a la inestimable ayuda que les proporcionó el señor Zapatero permitiéndoles presentarse en los sitios donde iban a ser votados y alejándolos de otros sitios donde no iban a obtener apoyos por parte de los ciudadanos.

Pero el PP está contento y, si don Mariano sonríe, es que España va bien. ¿Qué pierden Navarra? ¿Qué importa? Él ha ganado las primarias oficiosas y, de aquí a las generales, le quedan unos meses para soñar con la alegría de entrar en la Moncloa de Presidente. Debería dejar de soñar el señor Rajoy y mirar los datos con objetividad. El PP ha perdido concejales, diputados autonómicos y, en consecuencia, poder. Ha ganado elecciones en minoría en muchos ayuntamientos, pero no gobiernos. Ha perdido la mayoría en Navarra y en Baleares. ¿Qué han arrasado doña Esperanza y don Alberto en Madrid? ¿Y qué? Unas elecciones al señor Sebastián se las ganaría cualquiera.

El señor Rajoy debe pensar que dentro de unos meses no le va a disputar la Presidencia del Gobierno del Reino de España a un don Miguel sino a un don José Luis. Y ZP no sabe nada de listas más votadas. Como no gane el PP por mayoría absoluta, el señor Zapatero formará gobierno con el "todos contra el PP" bendecido hasta por el Jefe del Estado que ya nos ha dicho "off de record" que "hay que intentar" un proceso de paz como el de Irlanda aunque no sea equiparable con nuestro problema del norte.

Yo no encuentro motivos para los saltos de alegría que daban la noche del 27 de mayo en el balcón de Génova 13. Debe ser que no soy tan optimista como el señor Rajoy.

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