jueves, enero 31, 2008

La mujer del alcalde de Sevilla

"Soy la mujer del Alcalde" dijo la señora de Sánchez Monteseirín, y Sevilla entera descubrió que su Alcalde tiene defensora.

Yo pensé que habíamos avanzado más. El "señora de" o la "mujer del alcalde" me suena más lejano que el "Porompompero" de Manolo Escobar, pero parece que en el suelo patrio aún hay señoras tan antiguas que se ponen el "de" tras el señora como quien viste un abrigo cuando ya se ha ido el frío invernal.

¿Y de quién defendía la esposa al marido alcalde? ¿De una señora que le gritaba su desacuerdo con la política antiterrorista del Gobierno?... Los reproches de la ciudadanía van en el sueldo del político. El dirigente que sólo espere aplausos, se ha equivocado de profesión; tendría que haberse metido a misionero en África.

Pero volvamos al tema de la esposa, con voz clara y contundente, como sólo la puede tener una mujer enamorada del marido alcalde. ¿Cuántos maridos españoles habrán querido ser defendidos de tal manera por la esposa? ¿Y cuántas esposas españolas habrán deseado ser ellas las heroínas que defienden al marido increpado por una disconforme ciudadana? Yo no lo hubiera defendido, ni me hubiera gustado ser la alcaldesa defendida por un héroe que comparte mi cama. Al César lo que es del César, y al cónyuge del César la privacidad. ¿O es que los ciudadanos votamos dos por uno, es decir, titular del cargo y consorte del titular? Las consortes que quieran hacer política deben pasar por las urnas, aunque sólo sea para ahorrarnos el espectáculo bochornoso de un griterío de marujas enrrabietadas.

Lo peor de esta historia es que el rifirrafe verbal se haya producido en el homenaje al matrimonio Jiménez-Becerril vilmente asesinado por ETA hace diez años. Viendo las imágenes del alcalde, la mujer del alcalde, la familia de los asesinados, los asistentes al acto, llega una a la triste conclusión de que los homenajes a las víctimas del terrorismo ya no unen a PP y PSOE en paz y armonía. El señor Zapatero debería tomar nota y pensar que no se debe hacer una política antiterrorista sin el consenso del principal partido de la oposición.

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Bienvenido, Mr Marshall decía el título de una archiconocida película del cine español. Eran otros tiempos. Unos tiempos en los que ...