miércoles, enero 24, 2007

Alcorcón entre bandas

Hay problemas que se deben contemplar desde la distancia de los días para llegar a una reflexión con un mínimo de razonamiento cabal. Es el caso del problema de bandas que ha surgido este pasado fin de semana en la localidad madrileña de Alcorcón.

La población autóctona dice que hay latin kings haciendo de las suyas, que son las que cada cierto tiempo nos narra en un reportaje algún dominical y que creemos que son cosas que ocurren al otro lado del océano. Cobrar por sentarse en un banco de un parque público, cobrar por usar unas instalaciones deportivas que son de todos, robar móviles y dinero a los ciudadanos indefensos,... Todo esto dicen que ocurre en Alcorcón. Yo me preguntó qué hace la policía para impedirlo. Me preguntó también por qué los vecinos (alguna asociación de vecinos habrá en Alcorcón) no se plantan ante el ayuntamiento pancarta en mano para pedirle al alcalde que tome cartas en el asunto.

Lo que no se debe hacer nunca es tomarse la justicia por la mano, y mucho menos, enviar a nuestros hijos a una guerra de bandas que el día menos pensado no termina en los hospitales sino en los cementerios. No estamos en la selva, señores. En un Estado de Derecho los conflictos no se solucionan enviando a los hombres y mujeres de la tribu a enfrentarse a palos con los vecinos de la tribu contraria. Me dirán que este Estado de Derecho deja mucho que desear. Los que dejan mucho que desear son los políticos que han abierto la puerta a la inmigración incontrolada que ha traido bandas como los latin kings y demás tropas, que en Cataluña ya son "asociación cultural" y cobran subvención como unas hermanitas de la caridad cualquiera.

Estos problemas de inseguridad surgen porque estamos con el complejo de racismo a flor de piel. ¿Es que no se le puede obligar a un señor inmigrante a cumplir nuestras leyes? ¿Se les va a permitir que siga practicando costumbres inconstitucionales? ¿No se van a perseguir bandas como las de los ñetas o latin kings porque son chicos inmigrantes? ¿Los van a hacer asociación cultural como hicieron en Cataluña a los latin kings y en consecuencia financiarlos con nuestros impuestos?

Todas estas preguntas deberían planteárselas los políticos y contestarlas tomando las medidas pertinentes para que reine la convivencia pacífica. Si hay que endurecer la ley de extranjería que se endurezca. Por ejemplo deportando a sus países a los ciudadanos extranjeros que pertenezcan a estas bandas ilegales que sólo se dedican a delinquir y hacerle la vida imposible a los vecinos que las padecen.

Eso sí, lo que nunca deben hacer los vecinos es la quijotada de enviar a sus hijos a una pelea entre bandas. Hay otros métodos mucho más civilizados para resolver los conflictos.

PREMIOS 20BLOGS: VOTA

Los chicos de la turismofobia

Bienvenido, Mr Marshall decía el título de una archiconocida película del cine español. Eran otros tiempos. Unos tiempos en los que ...