miércoles, enero 10, 2007

De Cancún al Interviú

No hay mal que por bien no venga. Esto debió pensar doña Ana María cuando se vio rodeada de medios de comunicación tras liberarse de las esposas en México. En un mundo televisivo donde reinan señoras como doña Belén Esteban cuyo máximo mérito es ser la madre de la hija de un famosos torero y su amor imposible, la señora Ríos dijo "ésta es mi oportunidad" y se nos ha subido al carro de la people rosácea. Doña Ana María también tiene penas que contar. Si los españoles van en excursiones baratas a bailar el Paquito Chocolatero a la puerta de Ambiciones ¿por qué no van a ir a bailar alguna cosa a la puerta de su peluquería?... ¿Y por qué no le van a comprar en los programas de corazón alguna lágrima y alguna risa?...

Nos ha salido lista la moza. La gallega de Cancún ha agarrado la pasta y soltado el cuerpo íntimo en fotos con el aplauso de un marido que ha dejado en Arcade mientras ella va a hacer los madriles. Me parece que dentro de poco este hombre orgulloso de las fotos vendidas va a estar lamentando un divorcio anunciado en otro medio previo pago.

Es que el dinero nos pierde. El dinero compra voluntades y nos hace personas poco dignas. Miras el ¡Hola! en los ratos libres de peluquería y te preguntas por qué no tienes una casa como la de la señora Preysler y hasta por qué Julio Iglesias no se ha casado contigo. Si te hubiera conocido...

Lo que yo no conozco ni reconozco es esta sociedad sin valores morales. Escuchando comentarios sobre las fotos de doña Ana María, me encontré con señoras con edad para ser madres o incluso abuelas mías diciendo que ¿por qué no desnudarse por una millonada? A alguien de mi entorno próximo le pregunté: ¿tú te desnudarías? Me miró asombrada por el disparate, pensó en su familia y comprendí que había que hablarlo con el marido. Los maridos siguen siendo como aquellos hombres de la Corte orgullosos de estar casados con las amantes del Rey, que ahora, como entonces, son las amantes del dinero.

Quiero creer que no soy la única mujer de este país que no aspira a un desnudo bien pagado. Quiero creer que existen más mujeres que escupiríamos el dinero de la bajeza y seguiríamos con nuestro humilde trabajo ganándonos la vida.

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