lunes, noviembre 05, 2007

"El arca de zoé": otra ONG en la picota

Las ONGs vuelven a estar de actualidad con el escándalo de "El arca de Zoé", una organización no gubernamental francesa que, según cuentan, traficaba con niños pobres de África. Pobres niños. Tan pequeños y ya eran mercancía, como hace siglo lo fueron sus antepasados en el mercado de esclavos.

El dinero lo compra todo, hasta un niño cuando no puedes o no quieres parirlo. Siempre habrá una ONG haciendo caridad con el Tercer Mundo: ayuda a cambio de niños, o de gracias, o de un trozo más grande de cielo en la vida eterna. Gratis no hay nada. Los duros nunca se intercambiaron por cuatro pesetas, y los euros menos.

Los niños del Chad tenían familia, pobre, pero familia. Vimos las imágenes de madres negras que tomaban en brazos a hijos que regresaban a la mesa humilde. Muchas de aquellas madres, con la miseria bordada en los remiendos de los vestidos, seguramente quisieran a su niño en una mesa francesa, besado por una parisina perfumada con chanel nº5.

Cuesta comprenderlas en esto que llamamos Primer Mundo, en una Europa en la que no se alumbran niños pobres. Hay que abortar, dicen las madres en apuros, o lo dicen por ellas el padre del espermatozoide y la abuela del feto que quiere ser niño. En África se siguen pariendo niños pobres, acunados por madres que sueñan con un hijo inmigrante a este lado del Estrecho.

"El arca de Zoé" les llevó un sueño prematuro de hijo europeizado arrancándole al bebé por unas monedas tan falsas como las de Judas. Francia quiere franceses importados del Tercer Mundo. Había negocio, demanda de niños pobres para darle cariño con una play station. Pero el negocio resultó fallido esta vez. Quizá olvidaron la propina al funcionario importante, no sé. Sarkozy tampoco lo sabe. El Presidente francés sólo sabe que hay que rescatar europeos, sean o no sean franceses, y se lanza en su avión presidencial al recate, como en otros tiempos se lanzaban los caballeros a salvar a las doncellas encerradas en las mazmorras de una torre cualquiera.

Los quijotes en el siglo XXI ya no son españoles. El señor Sarkozy aprovechó el domingo para salvar a los suyos (los periodistas franceses) y a las nuestras (las azafatas españolas) de una prisión chadiana dejada de la mano de Dios. ZP estaba de vacaciones de fin de semana con la familia y el señor Moratinos de visita privada en Marruecos. Eso sí, llegaron a tiempo para hacerse una foto en el aeropuerto con las azafatas y con el Presidente Sarkozy. Esperemos que encuentren también tiempo para ocuparse de la liberación de los otros tres españoles que quedan en el Chad.

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