viernes, noviembre 02, 2007

La sentencia del 11-M

"No se sabe que tipo de explosivo estalló en los trenes, pero era de Mina Conchita" leyó con voz nerviosa el juez Bermúdez. No era para menos el nerviosismo de Su Señoría. Estaba leyendo la sentencia más esperada de la Historia de España, sobre todo en cuanto a la clase política se refiere.

Ahí los tenemos ya enzarzados en la discusión de los días posteriores al trágico atentado. Si tiempo para leer la sentencia, los líderes segundones de PSOE y PP están entre el "ETA no ha sido" del señor Rubalcaba y el "Irak no ha sido" del señor Zaplana. Los señores Zapatero y Rajoy se reservarán apara algún vídeo posterior o quizá para el cruce dialéctico en el Congreso, pero seguro que también toman el camino de la crispación una vez que terminen la lectura pausada del fallo judicial.

¿Y quién fue, según los jueces? ¿ETA o Al Qaeda? ETA no estaba en la instrucción del sumario y no apareció en la sentencia. Al Qaeda quedó en un par de marroquíes de los bajos fondos y un ex minero esquizofrénico que traficaba con explosivos. Los demás acusados se fueron con una pedrea de condena o la suerte de la absolución. Pocas penas. Matar, a muchos de los inculpados en la masacre, les ha salido a precio de amigo. El supuesto autor intelectual del atentado, un egipcio encarcelado en Italia, quedo en nada. Parece que los autores materiales tuvieron tiempo y luces para idearlo.

En resumen, Al Qaeda en España, según la sentencia, es una alianza de lo peor de las civilizaciones: un asturiano loco y un par de marroquíes discípulos a distancia de Bin Laden.

Las próximas semanas veremos como la prensa abre en canal la sentencia. Buscarán lagunas entre línea y línea, como en su día las buscaron en el sumario. Agujeros negros, decían. ¡Y tan negros! Los jueces no saben qué explosivo mató a la gente, pero saben que salió de una mina llamada Conchita ubicada en las montañas cercanas. Los desiertos lejanos se reducen a unos cuantos marroquíes de andar por Madrid. Hay que reconocer que a Bin Laden los discípulos le salen listos. Estira el dedo desde los peñascos afganos y encuentra en Madrid a unos cuantos musulmanes originarios de Marruecos, con inteligencia macabra para organizar una carnicería humana en vísperas de las elecciones generales. Fue por la guerra de Irak dirán muchos. ¿Y el 11-M en EEUU por qué guerra fue? ¿Por la política exterior de Mr. Bush?...

Miedo da el mundo que se avecina con una sombra de terror amenazando desde Oriente y EEUU intentando ganar la guerra con tanques a los talibanes de turno. Si creemos la sentencia del 11-M, el enemigo potencial es cualquier chalado que un día se inspire en el terrorista del turbante y se levante con ganas de repartir mochilas-bomba por los trenes de cercanías. De que hubiera elecciones generales tres días después los jueces no dijeron nada. Eso lo dejan para que el personal lo interprete a su gusto.

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